viernes, 25 de noviembre de 2011

Irredenta.

-Ay la vemos mija-
Antes de poderle responder, Julia cerró el portón y me dejó hecha un ovillo en medio de la sala y el frío. Revisé sus palabras. El -Ay- como si de verdad le doliera salir, y la verdad es que con éste clima quema huesos quién hubiera querido de verdad irse...
Agarré camino hacia Alcalde.
Unas cuadras antes de llegar me quedé a dar una vuelta por los pasillos del abuelo... los cuerpos soltaban una neblina espesa y cálida. En medio del refrigerador de techos bajos se encontraba un poco de refugio en el calor humano. La algarabía te ensordece, los olores que se mezclan y hacen berrinche dentro de tu nariz. El humo de los tacos de barbacoa se exagera y hace siluetas en el aire. Estornudas, te rascas la el rostro y afinas la mirada. Los rostros te sonríen, te reconocen y hacen preguntas genéricas al azar... y cuando menos lo esperas, ya lo estás volviendo a buscar.
Luego de que un día me pidió ver mi libro de Al filo del agua me desató la curiosidad. Un pequeño golpe violento, imaginario, que a veces olvido pero recuerdo cuando lo hago.  Su piel un caramelo, un color tan dulce que te duele el tan solo verlo... 
No está y me alegro. -Oye, qué tarada, ni su nombre sabes...-
Un día escribiré sobre él. Escribiré la historia de un pescador del color de la cajeta de Celaya y ojos negros con ríos intensos en su interior.
En uno de los pasillos de la zona de verduras hay una bandera gigante de México que algún día mi hermano fotografió para alguno de sus semestres. En una cremería se lee en un anuncio fosforescente "Prostituto de crema". Una mujer vende Corundas con chile. El maíz azul. Ancas de rana en hileras como pequeños cuerpecitos echados al sol. La infancia que se fue cuando la tienda de la infancia se fue. El pescador que no es pescador. ¿Cómo está tu mamá?, Me saludas a tu hermana, ¿No te quieres llevar algo?. 
La nostalgia, nomás. No me ponga bolsa.
No sé cuándo, pero algún día vendré con la Támara y me reinventaré...
Pero hoy no, los dedos se me congelan.

Larga vida a las Mariposas Mirabal.
Antes de que se me olvide.



miércoles, 26 de enero de 2011

¿De qué escribimos?

De las sombras, de los amaneceres, de los recuerdos que nuestro subconsciente comienza a borrar con el tiempo, y después nos hacen recobrar un poco de lo que algún día llegamos a ser y de lo que estamos destinados a no ser de nuevo. De aquellas personas que guardan en sus entrañas un ser oculto jamás espuesto a los ojos de sus compatriotas mortales, y aún más, de aquellos que tienen la ligereza de mostrarlo al mundo, que vean al hijo de sus noches carnales reir con unos dientes nacarados y turbios. Somos una lluvia ceniza, una lluvia que por las tardes planea deshacernos en su vaivén, y por las noches llegamos a sus pies convertidos en su anhelo más entrañable, en su capricho más insasiable.
Yo no malgasto el tiempo. El que viaja es mi reloj.

lunes, 3 de enero de 2011

Nomás déjame de llorar.

-¿Quién era Juan Serrano?-
No sé, pero de seguro que ya no está.

"-¿Qué no sabes niña? se fue pa'l otro lado-"
Pero en ese entonces nadie concebía la idea de que existiera otro lado. Sólo existía este, el de acá. Un lado demasiado triste y salino que hasta los pensamientos se corroían como las lanchas que ahora vagaban como caballos viejos por la rivera de lo que quedaba de aquellos tiempos prósperos sólo recordados por nuestro subconsciente.
Aquel que lo decía, lo decía más por moda que por saber su significado. hacía tres meses había llegado la compañía tabaquera a las afueras de lo que fuese que fuera el lugar en donde vivíamos. Su acento masticado y sus lentes tornasol cegaron nuestra alma. Sabíamos del lugar del que hablaban a pesar de nunca haber visto mapa alguno. Sus costumbres se hicieron las nuestras, nuestro vocabulario comenzó a engendrar palabras híbridas que nadie entendía, pero nos fascinaba el sonido que se producía al mezclarlas con las palabras que nuestros ancestros decidieron ponerle a las cosas, hace tanto tiempo que igual ignoramos su significado. Aunque al menos eran nuestras.
"-Dijo que iba por su mujer. Que se la había llevado la inundación y estaba seguro de que ahora andaba del otro lado-"
Después de un tiempo nuestros ojos comenzaron a acostumbrarse a sus ojos polarizados. Dejamos de distinguir los colores. Llenamos nuestros cuerpos y nuestras mentes de una basura publicitaria que no nos llenaba. Nuestras cabezas se vaciaron. Olvidamos el lenguaje de la tierra. Olvidamos la forma en la que el viento nos anunciaba buena pesca. Dejamos de percibir el color del cielo al anunciar un desembarque en el muelle, olvidamos el olor de las especias recién arribadas, el aceite que segregaban aquellos cuerpos extranjeros de pieles lustradas y gruesas. Olvidamos las almas impías, los ojos claros, los abrazos enérgicos, las sonrisas cálidas y tenues.
Luego, al olvidar todo creímos que jamás lo tuvimos. Entonces no olvidamos nada.
"-Pa' mi que se fue por andar de pirujo con la mujer de su patrón. ¿Después de tres años y apenas se le ocurre ir a buscar a la propia?...-"
Creímos que, como si fuéramos hierro, un día despertaríamos transmutados en ellos. Pero lo único que pasó fue que comenzamos a proyectar lo famélico que se encontraba nuestro interior. Nuestra piel comenzó a palidecer al grado de mimetizarnos con los corales que, al igual que nosotros, comenzaron a perder su pigmentación vagando irrefutablemente a morir. Justo igual que nosotros.
"-¡Ay mija! hora' sí que ya perdistes razón-"
"-La sal ya te está oxidando la cabeza muchacha. Mejor ponte a pensar en otra cosa, nomás te friegas la cabeza con recordar-"
Hasta el día que Juan Serrano agarró sus trapos y se largó. Todos aquí le avientan sus comentarios más hirientes de puritita envidia por que él hizo lo que ellos jamás se atreverían a hacer: Irse. Están seguros de que si ponen un pie afuera de aquí están perdidos. Como si ignorasen que con el hecho de quedarse en esta tierra corrupta ya están más que muertos.
Por eso en cuando escampe yo también me voy. Allá en donde el sol promete no ser opacado por los cerros del horizonte y el agua es de un cristal etéreo. Si me muero prefiero hacerlo con la poca integridad que me queda y que me han dejado estas gentes. Nomás que el cielo me deje de llorar y me voy. Lo juro.


-¿Quién era Adriana Serrano?-
No sé, pero de seguro que ya no está.
-¿Qué habrá sido de su padre?-
Quién sabe. Ya no se hablan de esas cosas por aquí.



viernes, 15 de octubre de 2010

¿Por qué sólo en sueños se mira?

Más por necesidad que por anhelo
-somos pájaros, cenizos Zenzontles que se elevan bajo un cielo raso, triste y nauseabundo, somos los rayos de un otoño desabrido, el llanto ensordecido de un acordeón que canta las mañanitas al atardecer-
Somos tanto... somos nada.
El mundo ha estado apagado desde el martes pasado, vago, ensombrecido por una mancha negra que se dispersa por el agua, de mirada perturbada, de mirada hosca, una mirad
a tan tuya que me hace vibrar y repetir tu nombre tantas veces como me sea posible, hasta que se me entume la lengua y sales de nuevo por las noches.
Cantemos entonces, cantemos con esa voz tuya jamás escuchada, cantemos como los térreos que somos, con nuestra voz reprimida, presa de un ansia que entra por los dedos y sa
le por los ojos en forma de humo, ese que parte por las mañanas en serpentinas destinadas a perderse entre las nubes, que desembocan en el mar y se embarran en los labios de algún mortal de piel reseca y salada, obligado a hacer de su cuento el más sublime que se haya escrito, aquel salido del bolígrafo de un autor anónimo, invisible.
Hueles a una noche por la feria del parque Morelos, al calor que irradian los focos, como estelas en un manto de papel maché. Me recuerdas al látex de esas máscaras que luego odio a ratos. Estás detrás de los títeres y sus ojitos brillantes. Te veo detrás de las calaveras y su sudor de caramelo, detrás d
el olor a esas flores que empiezan a recordarme el inicio de un recuerdo que poco a poco se pierde.
Hoy traigo ganas hartas de ir hasta esa direcc
ión que desconozco, quiero hacer muchas cosas, muchas muchas, y nada me alcanza.

viernes, 22 de enero de 2010

Mi querido recuerdo

El encanto cesará de inmediato.

Querido MaBel.
Aun no puedo recordar (por mas que eh intentado) el recordar la ultima carta que le escribí a tus memorias, ahora que estoy conciente y eh salido de mi estado perenne de éxtasis me doy cuenta de que cuando trate de olvidarme de ti lo único que fui capaz de hacer fue olvidarme de mi misma, y ahora soy algo mas como un espectro lechoso y ausente, algo que tuvo la fuerza de voluntad para desquebrajar sus antiguas tradiciones y someterse a una realidad completamente distinta a lo que estuvo acostumbrada toda su vida.
pero antes que nada, dejame preguntarte ¿como has estado?
¿aun sigues hablando con las gotas de lluvia cuando estas impactaban en los espejos retrovisores de tu auto? ¿aun sigues con esa mirada ferviente y arrebatada con la que solías mirar las cosas que te apasionaban y que tiempo después acaparaban gran parte de tu vida?
¿aun sigues frunciendo el seño? ¿Aun sigues caminando con ese rechinar desvaído de tus eternos converse que dejaban tras de si una aureola de vinagre y humedad?
¿Aun sigues pensando en mi?
El punto es este.
Hoy le eh visto, después de tantos años, vi de nuevo su cara de intelectual reprimido, y vi que sus ojos aun proyectaban eso que de adolescente me hacia decir
"El es distinto"
¿pero sabes? ¡Mentira podrida! después de que deje de verte me di cuenta de que nada de eso era verdad, me había dejado llevar por aquellas influencias de las que tarde tanto en despegarme, te escribía todas las noches, a veces con lágrimas fervientes en los ojos, otras con expresiones desvaídas en el rostro, anhelaba que fuese un paliativo para mis noches de insomnio, que en serio se volviesen realidad, que en serio Amanra pusiese sus ojos en mi tinta, y decidiese hacer la obra buena del día.
y creí que nunca lo haría.
hasta que lo hizo.
y ¡Hay Ford! que como le ame.
Amaba escucharlo, su voz en las mañanas, en las mañanas con sus efluvios tradicionales de alcantarilla y tierra, su voz empañada por el roció grisáceo que se embarraba en las ventanas, su voz cantando en la bañera, su voz cantando Mr. Sandman, sus dedos tocando el piano, rozando con su existencia, deseaba que cada tarde tocase para mi hasta que desfalleciese, hasta que sus huellas dactilares fueran borradas y entonces tocase con la carne viva, expuesta, y así en serio sintiese las entrañas de la música, y así en serio bebiese de su éter cobrizo y metálico, y me esparciera un poco entre mis labios entreabiertos y resecos, y me dijera, muy lento, esperando que cada célula de mi ser captase el mensaje y supiese que era cierto.
-te amo-
Amaba su olor al amanecer, su olor a soma y somníferos, amaba su barba sin afeitar, amaba sus ojos negros, inexpresivos, como si nada de este mundo le afectase, como si todo se cociese a un fuego interno indescifrable, sin saber cuando sus pupilas de retraían o se dilataban, era un juego de niños, el no darme cuenta de que me amaba.
era mas fácil saberlo.
Amaba como su voz sucumbía al desgarre de su rostro, aun sigo sin explicarme como su voz y su expresión podían lucir tan contrastantes, era como si hasta fuese independiente de si mismo, como si dentro de usted existieran dos gigantes disputandose el gobierno de su ser, y nunca quedaron de acuerdo sobre cual afloraría al momento de expresar sus emociones.
El punto era ese, hoy lo vi, tan real, tan palpable, con los pensamientos expuestos, como siempre solía ser, transparente hasta con sus enemigos, creo que ese era uno de sus puntos débiles mas visibles, era como si les diese un mapa de como destruirlo internamente.
Talvez por eso decidió irse tan pronto.
¿nunca estuvo realmente agusto aquí cierto?
extraño como se sentaba a la orilla de la ventana cada que algo le molestaba, extraño pasar mis yemas por sus cicatrizes, por sus heridas de guerra, aspirar su aroma a sal, a agua, a represión, a miedo, a miedo añejo y puro.
nunca fue fácil, el resistir la ansiedad de partirles la cara nunca fue fácil, hasta yo me vi vulnerable de hacerlo, pero ja!, fui mas fuerte que tu, ojala siguiera siendo juego, ojala no tuviera que haber ido a identificar tu cuerpo desfigurado, espero que al menos antes de haberlo hecho hubieras pensado en que haría yo cuando tu estuvieras lejos... con quien me pelearía por las noches, a quien le haría caras cuando me vence, quien me mantendría a su lado mientras llorase.
Hoy te el visto, y te saludé, entonces me di cuenta de que pronto yo también íva a morir.
tengo cáncer.
y pronto estaré contigo, querido, esperame.

Mi querido recuerdo

Stela





domingo, 15 de noviembre de 2009

Soledad Centenaria...


Y el odio llegó arrebatadamente en una ráfaga de insomnio dominical, con ganas de desmigajar con las uñas sangrantes y descuidadas las tortas de yeso apelmazadas unas con otras sobre la agonizante pared de adobe, y que se derrumbara, que se derrumbaran todo, junto con el terrible sonoro de mi voz pidiendo ayuda, de mi voz exhalada y nunca escuchada, de mis manos ancianas y terriblemente huecas, de los dientes amarillos y nauseabundos desde hacia una eternidad.
Y así fue que llego el Odio con un traje de organdí medio pacheco y desgastado, con un sombrero negro de flores chiquitas y tapizadas de pequeñas telarañas que hacían imposible descifrar su color verdadero, A duras penas se podía descifrar un vago color tiznado y ausente, de dientes blancuzcos y moribundos, labios rojo desvaídos y mirada afilada, terrestre, como si en serio fuera de este mundo, se anido en mis ojos, se encaramo entre mis pupilas y se aferro como un perseve corajudo, decidida a no abandonarme jamas.
Estoy tan segura de que desde ese día no se persivió en la ráfaga gélida de mi mirada un minuto de compasión, todo se tornaba con un espectro azulado como rozado por un soplete de hielo apenas y caía antes mis ojos, en la temible caserona donde decidí a vivir mis tenues días de soledad centenaria cayó estancada en un invierno pasivo y lacerante, con el tiempo se dijo que era una bruja, que había encantado el lugar para recordar por siempre la estación en la que mi amado me había dejado unos lustros atrás, parecía que de pronto iban a caer en la leyenda de una segunda Ms. Havisham, ellos creían eso ¡Menudos ingenuos! lo creían, pero yo sabia la verdad, solo yo y nadie mas, sabia que el invierno fatuo habita llegado a anidarse en mi corazón desde el día que el odio anido en mis ojos, tenia veinte años, y ya sentía el repudio de mil años sobre mi espalda, vieja, y con los ojos rojizos y fundidos en una especie de magma incorrupta, con el eterno odio aventando carcajadas desde su interior, en un eterno aposento que no se desplomaba por no tener a que lugar caerse, todo lleno de cartas y recuerdos, el suelo de las habitaciones tapizado de papeles indescifrables, los patios, embadurnados de desechos de las palomas que en la noche no dejaban dormir en su desasosiego noctambulo, y yo exprimiendome los recuerdos, dentro de esa casa de locos, estrujándolos hasta el astió de las lágrimas, no de dolor, sino de lucidez, de darme cuenta que seguí ahí viva entre los muerto perecederos, había veces en los que tenia que recorrer cada facción de mi agrietado cuerpo para darme cuenta que en realidad existía, o si no era un recuerdo también, o si no era un recuerdo mezclado entre aquella familia de los 70's de la mujer que siempre preparaba camarones en cóctel porque no concebía la idea de hacerlos de otra forma
-sino no son camarones-
Del hermano tenebroso que no podía tomar refresco porque la secta no se lo impedía.
Y el recuerdo muerto de una infancia retraída de fotografías requemadas y baúles donde aguardaba su voz de acitrón.
De los domingos obligatorios de estar en familia, con la música de elevador de fondo completando la foto bizarra.
Y así paso mi vida MaBel, entre las Borracheras con Jerez, entre una vida moderada en la penumbra, esperando bajo la manta amarillenta la llegada de un mesías que no llegaría... tomando leche caliente y aumentando mi nivel del olvido, hasta que me convertí en un espectro con estuche de almizcle, vagando sin un rumbo directo por unos sueños vagantes, que me ahogaban en su plácida nubecilla de Radón, y ya que veían mi cara agonizante y petrificada, decidía soltarme, se placían con el hecho de ver mi cara desauseada a punto de morir y luego se iban, hasta que tome las fuerzas necesarias de escribirte, estoy muriendo MaBel, las pequeñas migajas de un esplendor trillado se agotan suseptibles a la extincion.

Tengo miedo


Por Siempre
Alana

sábado, 14 de noviembre de 2009

indefinidamente y por mucho tiempo...

Si...
Dicen que soy iluso, que si no busco los problemas ellos me buscan a mi, que inconcientemente empiezan a gozar de mi despistada compañia.
Esa noche estaba cansado, acavava de terminar el proyecto de quimica, mi cabeza empezaba a montar un perfomanse seducido por las configuraciones electronicas y las leyes de borh ¿se escribe asi no?...
me fui a la cama.
y soñe que estabas muerta.
Soñe cuando bajaba del camion en la estacion de autobuses, Admiraba las paredes, recuerdo el rechinar de las botas en el suelo de mosaicos desgastados, la caseta telefonica despintada.
Soñe con claridad como mis dedos se introducian en el disco y marcaban el numero de la casa de Julian, le pregunto porque me hizo volver, el se oia alterado, recuerdo cuando al fin me lo dice.
te habias tirado del puente cerca de la carretera, en donde los tres soliamos jugar de niños.
y todo parecia tan real, casi palpable.
Recuerdo que me lleve las manos a la cabeza y me sente en una esquina maloliente, en las que suelen mear los borrachos para sacar el alcohol que los idiotiza... y la pena que los embarga.
olia terrible, podria decir que el olor casi me hacia vomitar, pero no lo hize, porque era un sueño.
Ovbiamente
me levante como pude, de nuevo admire la pequeña central, con sus paredes azules y descarapeladas.... no puedo creer que este de nuevo en casa.
tampoco podia creer que te hubieras tirado del puente... ¿porque no mejor anti-depresivos? Asi no hubieras sometido a tus padres a tener que identificar un cuerpo deforme y destrozado, no podia consentir la idea de ver tu cuerpo tan perfecto y divino hecho trizas.
¿porque asi, de esa forma?
no importaba, era un sueño, y nunca tendria que preguntarte eso
recuerdo que tome la unica maleta que habia conseguido llevar y camine como pude hasta la casa de mis padres, eran viejos, su cara figuraba arrugas de las que yo nunca me entere, deje que el tiempo se los carcomiera mientras yo malgastaba mi tiempo en la ciudad, en fiestas vacias, haciendo el amor con bellas mujeres, vaciando mi cama todos los amaneceres, queriendo vivir mi vida al borde del acantilado, alcohol, drogas, sexo, todo lo probe, quise sentirme el rey de la colina perpetua, y valla que lo logre.
Rrecuerdo que ellos, como si nada hubiera pasado, me recibian de nuevo con una sonrrisa en sus desgastados labios, y me conducian a mi cuarto, como si con el tiempo lo hubiera olvidado, estaba igual a como lo habia dejado, con algunas cosas de mas y otras de menos, cosa congruente, en un sueño no eres capaz de recordar todo lo que vives y mucho menos lo que dejas de ver por mucho tiempo.
todo escepto tu, podria dejarte de ver una eternidad y no olvidaria nada de ti, tus labios siempre despintados, tu cabello suelto y esponjadizo, tu expresion de enojo cuando te decia -pelos necios- tus ojos cafés, de ese café tan denso, tan intenso, tan concentrado en dos esferas tan pequeñas y brillantes, casi se volvian irreales... podria dejarte de ver una eternidad y no olvidaria nada de ti, pues ahora era cierto, ya no estabas, y la eternidad se tornaria reseca.
Recuerdo muy propiamente cuando saque el saco de gamuza negra y los zapatos de la maleta, todo lo demas lo deje dentro y me sente en mi antigua cama, estaba todavia el edredon amarillento con el que dormi la ultima noche en el pueblo, poco antes de el amanecer que robe los ahorros para navidad y hui hacia la cuidad, nunca quise saber nada mas de ese pueblo cochino, al que ahora me sentia tan apegado.
Resultó que tenia miedo, un miedo que penetró hasta mi medula, tenia miedo de, luego despertar, y darme cuenta que seguia despreciando y escupiendo al piso el nombre de Gardell... mi pueblo.
Recuerdo que en el sueño corri por el pasillo que conducia hasta la concina en busca de mis padres, que estaban en la sala viendo un programa que pasan los domingos y repiten todos los dias, me estruje contra el cuerpo de mi madre cocido en lagrimas, al fin habia pasado ¡Que lindo', me habia dado cuenta que era asquerosamente miserable y lo sabia, porque habia olvidado mis raizes en el confin mas olvidado por mis pensamientos y ahora, como un niño de 7 años, volvia pidiendo piedad a aquellos hombres que me habian dado todo y yo blasfemé en contra de ellos, de los labios de mi cansada madre se exalho un
-te perdono-
pero yo sabia que no era asi, yo sabia que el rencon anidaba en su alma y se encaramaba como un perseve corajudo, y tendria que vivir con eso por el resto de mi vida, sabiendo que mi familia me despreciaba en lo mas entrañable de su alma.
Recuerdo literalmente como cada gota tibia que expulsaban mis ojos recorria mis mejillas posiblemente amoratadas por el frio del ambiente, Gardell siempre ah sido muy frio, y se me hacia extraordinario que sintiese el frio en las mejillas, Dios... era tan real todo...
Recuerdo sali de mi casa y fui caminando hasta el puente K.B., nunca supe que significaban las siglas, y en el sueño yo ya no queria saber...
ahi fue donde te suicidaste.
me agarre del barandal oxidado y mire abajo, a donde el rio, el solo imaginarme tu cuerpo caer contra las rocas hizo que me alejara unos cuantos pasos y pisase la carretera, un claxon de una camioneta me aviso que estaba en su camino, y rapido me aparté, estando a metros de haberme hecho puré.
volvi a apoyarme en la baranda pero esta vez sin voltear, el solo recuerdo me dava nauseas.
Volví a sentirme miserable.
pero esta vez porque nunca te dije lo mucho que te amaba.
pase semanas encerrado en mi cuarto preparando lo que te iva a decir, y siempre, cuando estaba a tu lado, no tenia la valentia de decirtelo
las palabras eran simples -te quiero-
llegó a mi mente en ese momento que si talvez yo te lo hubiera dicho, si talvez te lo hubiera hecho saber, si talvez ese pequeño comentario hubiese llegado hacia ti, ahora seguirias con vida.
-pero no importaba, se que sigues viva, en alguna parte, entonces, lo primero que haré cuando despierte será llamarte y decirte lo mucho que te quiero, asi talvez cualquier idea de suicidio se habrá desvanecido de tu cabeza y no tendre porque preguntarme esto en la vida real-
Volvia a llorar, esta vez por ti, lloraba ahi, en la carretera, con los carros pasando ignorantes de mi existencia, lloraba delante del puente que nos vio crecer y que te vio morir, lloraba por mi, que si talvez hubiera hecho un cambio en mi vida estarias a mi lado recordando y en vez de lagrimas habria risas.
es ironico, eso me hacia llorar mas.
Al dia siguiente fue tu velorio, en un silencio casi penumbral, de vez en cuando se escuchaban los sollozos de tu abuela.
tu padrastro no asistió, a la hora de que encontraron tu cuerpo se fue a la cuidad a a beber hasta que perdió la conciencia, luego se mató sabe dios como, no supe detalles.
A la hora de tu entierro nadie hablaba, ni rezaba, todos se quedaban viendo absortos como el feretro negro iva descendiendo por la zanja, habia empezado a caer una fina capa de lluvia, pero con las hora esta se habia convertido en un ligero chipi chipi, poco a poco, la gente se fué llendo, algunos solo dejaron alguna flor sobre el pasto humedo y se ivan, pero yo esperé, un milagro, una señal, algo, que tu cuerpo reviviera de entre los muertos para decirtelo al fin, pero nada paso, me sente lentamente, apoyando el rostro en el pasto mojado, fundiendome con su concistencia, ahi me quede por horas, Talvez Dias o años, ya no lo recuerdo bien, ahora una sola cosa es capaz de rondar por mi cabeza.


¿Cuando rayos voy a despertar?


Au revoir ^^

jueves, 15 de octubre de 2009

Y cien años de soledad aun no me alcanzarian

Hoy no quiero abrir los ojos.
De esas veces que aun antes de despertar te das cuenta de que tu día va a ser igual de monótono, igual de bizarro, casi rallando en la sátira, en la ironía del diario.
Hoy quería desintegrarme tan decentemente como fuese posible, Ya no quiero reprimir aquello que siento, ya no quiero quedarme callada esperando con ojos de misericordia que aquella persona viva una vida tan miserable, porque en realidad es miserable, un asco terrible, un hediondo potaje con tantas cosas revueltas que es casi imposible de desifrar.
Miércoles de Sal.
porque a veces extraño tanto los miércoles aquellos, en los que las sakuras eran capaces de penetrar los recuerdos y las distancias y llegaban hasta nuestra misteriosa presencia para inundarla de una cámara roja que hacia imposible ver lo que eramos en realidad.
Quiero cruzar la frontera de tus pensamientos sin pasaporte alguno.
Las personas me dijeron que me arriesgara, que cuando uno en realidad quiere algo se ve en la necesidad de luchar por aquello, pero yo no entiendo, las palabras a veces se me hacen tan vanas, tan frivolas, tan tontas, y cuando me vuelvo a encontrar con migo misma me doy cuenta del sentido que cobran, Déjeme atravezar el tiempo sin documentos, porque se que por buscar tu sonrisa estaría aquí toda la vida.
Entonces luego me di cuenta de que, a pesar de los mosquitos que probablemente me maten en una semana, a pesar de la música que en vez de despertarme me arrulla mas, a pesar de los muebles húmedos y chirriantes, a pesar de mi voluntad de plato, tenia que abrir los ojos, hoy, y todos los días que a uno le restan.
Y fue entonces que desperté.
De nuevo a la rutina....
aunque se perfectamente que aunque me dieran una eternidad, aunque me dieran 100 años, 100 años de soledad, me los despilfarraría como un periódico envolviendo acelgas frescas, y luego estaría implorando de rodillas.
-necesito mas tiempo!, dejenme un poco mas de tiempo aquí, que la vida no me alcanza!-
Y cien años de soledad aun no me alcanzarian
ni mucho menos dos semanas

miércoles, 22 de julio de 2009

Franeleros.

Hace unos días mi hermano estacionó el auto frente a Palacio Federal, por la calle de Juan Alvarez cuando ocurrió...
Un franelero hizo su aparición. Tendria mas de cincuenta años, una gorra deslavada (mas bien descolorida por el sol) cabello largo y opaco, mayoritariamente canoso, ojos enrojecidos y vestuario desgarbado (si mal no recuerdo traía un pantalón de mezclilla negro y una camisa blanca con un fantasma de lo que debió de haber sido la campaña de Felipe Calderón). Su franela roja colgaba en pendulo por uno de sus bolsillos. Si describo su mirada, puedo recordar un dejo de extraño recelo hacia mi hermano... una extraña especie de nostalgia y aborrecimiento...
Luego comenzó a hablar... o al menos creo que eso intentó.
No entendimos para nada, sabe! creo que todavia no me familiarizo con el idioma borrachín... después señaló la puerta, que estaba ya abierta totalmente... creo que hablaba sobre ella. Deduje que estaba preguntando si mi hermano iba a salir, porque mi hermano respondió que sí. 
-¡Pues ya salteee!- 
Con la lengua arrastrando y tambaleandose como un niño pequeño, me dedicó una mirada molesta luego de reirme. Don Franelero (así lo bautizé, qué original ¬¬) se fue antes de esperar respuesta. Tarareando una canción y apoyandose en la pared de vez en cuando, se transformó en una sombra más que caminaba por la esquina de la avenida Alcalde. 
Pasó unos segundos antes de que quisiera escribir sobre el... ¿En dónde está su historia? 
Me acordé de "Chabelita", un documental sobre una ancianita boleadorea de zapatos de los que se ponían en los portales del centro. Tenía una historia muy tierna y un perro al que le llevaba de comer pollos rostizados. Chabelita... n_n creo que ya murió... 
Entonces, la historia, la de don Franelero... 
Todos tenemos una historia que crece día con día, la historia con la que crecemos, pero, a veces, por estar bajo el atareo de nuestra propia historia, nos olvidamos que existen otras historias. Un día fue Chabelita, ¿y si ahora es un José, un Pedro, Mauricio? Y si es una historia que merece ser contada? 
...y si no? 
Al día siguiente cargué con Támara y fui a pedirle una foto, cosa que me negó, pero en realidad se lo agradezco; pocas veces había visto un atardecer tan imponente. 
Juan Alvarez en sepia, junto al palacio federal, el Santuario y sus torres hoscas viendo hacia Catedral, haciendole compañía a las almas deambulantes, con la plaza repletaa de palomas comiendo maíz que ofreció una mano generosa, con la estatua en silueta del fray Alcalde, ensombrecida por la imponencia de aquel sol tan estruendoso...